(Lung fung dau / Yesterday Once More, Hong Kong, 2004, 98’, DVD, ATP)
Dirección: Johnnie To.
Con Sammi Cheng, Wong Chun y Shiu Hung Hui.


Jueves 30/8, 15:30 y 20:30 hs.
Viernes 31/8, 18:00 y 23:00 hs.
Sábado 1º/9, 15:30, 20:30 y Trasnoche 01:30 hs.
Domingo 2/9, 18:00 y 23:00 hs.

El Sr. y la Sra. Thief, ciudadanos de Hong Kong, son una pareja de ladrones profesionales. Un par de años atrás se divorciaron tras no poder encontrar un término medio en la repartición de un botín. Ahora ella está por contraer matrimonio nuevamente. El novio, hijo de un millonario heredero, es el nene mimado de su mamá. Su futura suegra sospecha del pasado de la Sra. Thief y cree que ésta sólo se casa por un único interés, la joya de la familia, un collar de rubíes. A la vez, su ex marido, también está interesado en el collar…


“Para quienes intentamos -vía Internet o compras de DVD’s en el extranjero- seguir lo más de cerca posible la actualidad de la producción asiática, Johnnie To es un paradigma, un referente del mejor cine de Hong Kong porque filma como los dioses, lo hace rápido (no baja de dos películas por año), recupera y trasciende los géneros populares hasta llevarlos a nuevas dimensiones y encima tiene éxito tanto en su país como en el extranjero ¿Se puede pedir algo más?

To es un virtuoso del plano-secuencia, del montaje, del humor negro, del homenaje cinéfilo, pero jamás hace abuso ni ostentación de su maestría para la puesta en escena. Su estilo siempre es funcional al género, al registro, al tono que necesita para cada película. Eso se aprecia muy bien en AYER OTRA VEZ, una comedia romántica con aires de thriller (o un thriller con sustrato de comedia romántica) sobre una pareja de ladrones profesionales que se aman y se odian, se juntan y se divorcian, se reconcilian y se vuelven a pelear, se celan, se traicionan y se buscan apasionadamente como si nada hubiera ocurrido, como si no pudieran estar juntos ni separados.

Película de enredos afectivos y delictivos que bien podría haber filmado el gran Alfred Hitchhcock, William Wyler o incluso un Billy Wilder o un Ernst Lubitsch, AYER OTRA VEZ ofrece la deliciosa ligereza, la encantadora inocencia de la época dorada de Hollywood, cuando los grandes estudios eran realmente fábricas de sueños.

Si bien AYER OTRA VEZ no alcanza uno de los picos más altos de la extensísima obra de To, su visión es siempre placentera, con su impecable construcción narrativa, con su hilarante incursión en el sofisticado universo de los ladrones de mucha monta, millonarios que se las pasan disfrutando de habanos cubanos y vinos franceses, diamantes de todos los quilates, yates dignos de la Costa Azul, mansiones decoradas hasta el último centímetro, y automóviles deportivos que parecen haber sido prestados por única vez por el agente 007. Pero hay más: la pareja que se ama, se odia y siempre quiere más está interpretada por dos magnéticas estrellas del cine asiático como Andy Lau y Sammi Cheng. En su quinta colaboración conjunta (tercera bajo la atenta mirada de To) saben conquistar al público con cada sonrisa sugerente, con cada gesto de frustración o de emoción. Ellos también sintonizan esa frecuencia que las grandes parejas del Hollywood clásico supieron imponer para seducir a los públicos de todo el mundo. Bienvenido, entonces, este pequeño estreno que permitirá a mucha gente descubrir al multifacético, sorprendente e inabarcable mundo de Johnnie To”.

Martina Hirsch
(www.otroscines.com)
 
 
 
 


(Flandres, Francia, 2006, DVD, 91’, AM18)
Director: Bruno Dumont.
Con Adélaide Deroux y Samuel Boidin.


www.tadrart.com/tessalit/flandres

Jueves 30/8, 18:00 y 23:00 hs.
Viernes 31/8, 15:30, 20:30 y Trasnoche 01:30 hs.
Sábado 1º/9, 18:00 y 23:00 hs.
Domingo 2/9, 15:30 y 20:30 hs.

Demester, un joven granjero de Flandres, sale con Barbe pero parece no poder comprometerse ni articular sus emociones. La noche antes de partir a la guerra, ella, enojada, se junta con su amigo Blondel, que también ha sido llamado a combatir. La barbarie, la camaradería y el temor convierten a Demester en un guerrero. A medida que transcurre el tiempo, Barbe, consumiéndose en su soledad, espera el regreso de los soldados. La interacción de los tres jóvenes enfrentados con una guerra lejana e inexplicable los afectará para siempre.



Las guerras se hacen por amor

– Da la sensación en FLANDRES que todo hay que hacerlo porque sí: si hay que ir a la guerra, hay que ir a la guerra, si hay que volver, se vuelve. Sólo en un momento el personaje llora.
– Ama. Hay que llorar para poder amar. Están todos inmersos en una gran fatalidad, hay que ir a la guerra, hay que matar, pero en el fondo todo se hace por amor.

– Lo curioso es la concepción de la mujer.
– La mujer es totalmente fantasmagórica. No es una mujer, es la visión de la mujer que él tiene. Sociológicamente, el film es nulo. Parte más del interior de los personajes, que de la guerra histórica. No es una concepción histórica. La región Flandres de hecho no es así hoy.

– Pero hay una concepción “demasiado” sexual de la mujer.
– Hay que deformar, hay que hacer “demasiado”. Hay una tensión entre los momentos muy fuertes, o momentos muy bajos. Ellos hacen el amor como bestias, pero jamás normalmente. Bueno no hay nada normal, sólo el espectador es normal. Lo normal no me interesa.

– ¿Hay interés de mostrar una concepción carnal?
– La guerra es así.

– Pero hay cosas que “son así” y otras que son forzadas, usted acaba de decirlo.
– Para acercarse a la verdad es necesaria la mentira. Para llegar a la verdad hay que desproporcionar, y la desproporción es expresión. Entonces hay que deformar.

– ¿De dónde surgió la historia?
– Vino del personaje principal, que estuvo en otro film mío. Aquí Demester es a la vez muy contradictorio: muy corpulento, muy duro, y con mucha sensibilidad. Me gusta ese personaje.

– Siempre dice “putain” (la puta) de la misma manera. Así sea en el jardín de su rancho, o en medio de la guerra.
– En el mismo registro, sí. Es muy lacónico, es interesante para hacer el film. En la vida real es un jardinero. No hay actores, son todos no–profesionales. Es una ficción total, es una historia de amor. La guerra me parece interesante para hacer salir el amor.

– No es la guerra, sino lo que pasa antes y después.
– Es una voluntad muy universal, ellos hacen la guerra por amor. Las guerras se hacen por amor. Por el amor por una tierra: el conflicto israelí-palestino es porque ambos quieren una misma tierra. Aman la misma historia. Son rivales, es como una historia de amor. Entre querer una mujer y querer una tierra, ellos se pelean por amor. Son bestias, bárbaros, guerreros.

Mariano Blejman
(Fragmento de su entrevista a Bruno Dumont, publicada en Página12)